No se me ocurre mejor manera de comenzar este blog que compartiendo algo que escribí en los meses de formación en yoga. En una ocasión, nos pidieron como trabajo evaluable, redactar una explicación para una persona, que no estuviese familiarizado con este mundo, qué era el yoga.
Posiblemente, hoy lo expondría de otra manera, hoy me detendría quizá en otros aspectos (o no), pero lo expuesto aquel día sigue vivo en mí. No recuerdo la nota que me pusieron, pero sí lo que sentí cuando lo entregué y compartí con mis entonces formadores. Y hoy, lo expongo aquí para quien quiera saber lo que para mí era (y es) el yoga.
Os presento a la Lucía del 2016.
En esta presentación voy a enfocar la explicación de lo que significa el Yoga a través de mi experiencia personal, dando pinceladas de lo que yo considero qué es el Yoga y lejos de describir metodologías o asanas.
Personalmente, puedo decir que, para mí, Yoga es MAGIA.
Poco a poco y, si sabes observar, nos sitúa en nuestro centro, descubres en qué punto estás y ves más claro hacia dónde quieres o no quieres ir. Es como si a partir del “despertar” el cuerpo buscará no solo su equilibrio físico sino su equilibrio mental, emocional, busca la estabilidad. ¿Cómo?
En mi caso, un día, sin darme cuenta, las cosas habían cambiado, ya no buscaba las mismas cosas y ni siquiera mis reacciones ante determinadas situaciones eran las mismas. Algo había cambiado en mí sin darme cuenta de qué era lo que había sido, ni lo que había propiciado el cambio. ¿Qué había pasado?
Mi marido me dice que, aun siendo el más escéptico del mundo, le cuesta separar mi cambio sustancial del yoga… De repente es como si el Yoga me hubiese “salvado”, me sacó del camino agotador (mentalmente hablando) por el que me movía, para tomar una senda más tranquila y sosegada, más contenta conmigo misma, con lo que tengo, con lo que soy.
Se ha iniciado en mí un cambio que me ha convertido en una persona más feliz… supongo que tomar consciencia de mi cuerpo ha hecho que sea consciente de mi misma, de mis necesidades, de lo que soy, de lo que quiero…. Y lo mejor de todo, es que el cambio se está produciendo sin buscarlo, sin saber ni siquiera que quería o debía cambiar.
Yo me acerqué al Yoga por el lado físico, como muchas otras personas, sin casi conocer ni lo que me iba a aportar… salía de clase con agujetas y relajada, sólo eso… poco a poco, y a lo largo de los años, las sensaciones que tenía en mi clase municipal me llevaron a profundizar algo más en ello, pasando a clases de hora y media siempre con mi profesora, aprendiendo más de pranayamas, de meditación… En este punto ya no sólo practicaba en las clases sino también en mi casa y un día, sin darme cuenta, ni me enfadaba por las cosas que antes me molestaban, ni tenía que tenerlo todo controlado, ni me agobiaba tanto el trabajo, o la familia….
Alguien una vez me dijo, que la solución no pasa por dejarlo todo y cambiar radicalmente de vida, sino cambiar nuestra actitud ante la vida… y en este punto es en el que el Yoga ha obrado en mí la magia. La magia continua día a día regalándome sensaciones, emociones ante ciertas asanas, meditaciones o pranayamas, trayendo a mi vida a gente maravillosa que me enseña tantas cosas y que siguen haciéndome feliz.
Por eso ante la pregunta de qué es el Yoga, puedo decir que Yoga para mí es una forma de vivir, una forma de respetarte y respetar, una manera de crecer en felicidad pero también en la adversidad, cuidarte y cuidar a los que te rodean, porque el Yoga te enseña a vivir, por lo menos a mí.
Y aquí estoy, intentando aprender cómo llevar de nuevo la magia a otras vidas, para intentar que más personas se salven, cómo me salvé yo.
Han pasado más de seis años desde que escribí estas palabras, y hoy por hoy, la MAGIA sigue presente y envuelve mi día a día, sobre todo, si soy capaz de mantener los ojos muy abiertos.
Un abrazo
Lucía
